Cuando me fui a vivir con Gonzalo, hace 5 años mas o menos me sentía muy sola, en casa de mis padres aunque habia poca gente eramos muy ruidosos, asi que la soledad era algo muy apreciado.
Por eso al sentirme sola decidi comprar una mascota, Gonzalo se nego a que comprase un perro, un gato o cualquier otro animal que necesitase demasiados cuidados; asi que paseando un día vi que en una tienda de animales vendian conejos, a mi siempre me han gustado por que mi abuelo los cria y desde muy pequeña estoy acostumbrada a verlos y me gustan mucho, asi que sin preguntarle entre en la tienda y compre un conejo.
Le llame Jarpo, pero Jarpo venía enfermo y a los pocos dias murio, poco tiempo despues supe que todos los conejos que vendian en esa tienda morian, el dueño se dedicaba a venderlos enfermos.
Asi que recorde una tienda de animales que habia visto una vez, y como a Gonzalo la idea de tener un conejo no le disgusto, y la jaula no se iba a quedar muerta de risa, pues fui a por otro conejo.
El hombre era muy simpático y estuvo enseñandome todos los que tenía, yo buscaba un conejo gris como Jarpo, pero al ver a Priscila me enamore de ella al instante, era blanca con manchas negras, parecía un vaca y uno de los ojos era negro, asi que salí de la tienda con Priscila en mis manos.
Se que un conejo no hace lo mismo que un perro o que un gato, pero al saber que era mia, que yo me iba a ocupar de ella y que me haria compañia mientras Gonzalo tenia aquellas largas reuniones me hizo quererla, quererla mucho.
Poco tiempo despues compre un macho para que la hiciera compañia, era un precioso macho que se llamaba Totoro, Totoro creo que solo vivio un año y poco, el veterinario me dijo que los machos eran muy débiles y que morian antes, en ese año tuvieron varias camadas, era precioso ver a las crias y a Priscila embarazada dando saltitos por la habitacion, recuerdo la primera vez que dio a luz, fue dentro del sofa, le hizo un agujero y allí estaban 5 pequeños conejitos, el piso era de alquiler, asi que el sofa no era nuestro, pero no me importo, era un momento tan bonito, las crias las regalamos y asi sucesivamente, el dia que murio Totoro lo pase fatal, el veterinario me dijo que se ocuparia de enterrarlo y creo que asi lo hizo.
Despues a una de las crias de Priscila sin querer la partimos una pata, imaginate como puede ser la cria de un conejo enano, pues aun asi, la pusieron un clavito en la pata y me devolvieron a Reinaldo para casa, regale a sus hermanitos y me quede con el y con Priscila, poco tiempo despues por tenerlo siempre por el suelo jugando Gonzalo lo piso y lo mato, fue horrible, esa misma noche hicimos un agujero en un jardín del templo de Debod y le enterramos dentro de una caja de Eden (un perfume).
Asi estuvimos un tiempo sin mas crias y sin mas nada, pero el veterinario al enterarse de mis desgracias me llamo y me dijo que me regalaba un conejo de los que el criaba, le dije que si claro, y no era uno sino dos, el otro se lo quedo una compañera de trabajo y yo me vine a casa con Friki.
Friki era un cabeza de león, no era muy guapillo, pero era graciosisimo, no paraba de saltar por casa, asi que con Friki tambien tuvo una camada de conejillos preciosos, pero ya no la volvi a juntar, la veía cansada de parir y arta de tener que aguantar machos que duraban tan poco (esto es una gracia), Friki murio hace dos años y fue horrible, le pedi a Gonzalo que lo bajase a tirar, y no por no enterrarlo, si no por no verlo ahi tirado, me dio tanta lastima, aun asi me arrepenti de no haberlo enterrado.
Por eso este verano cuando me levante de la cama en León y fui al patio y vi la jaula tirada y fregada en el suelo, y no vi a Priscila por ningun lado creí morirme de pena, pense dios mio que no sea verdad, tambien es cierto que la tarde anterior tenía taquicardias, pero aun asi no me lo esperaba.
Por eso hoy cuando mi suegra se reía al contarme como tiraron a Priscila a la basura antes de preguntarme si queria enterrarla he llorado, he llorado de rabia, rabia por no respetar lo que siento, rabia por ser tan inhumanos, rabia por saber que a sido Gonzalo asesorado por ella, rabia por no poder despedirme de mi niña, rabia por provocar risas por tener sentimientos...
Yo quería haberla enterrado, era algo que habia pensado muchas veces, que mi niña tendria un entierro digno, en un lugar que tuviese mucho significado para mi, en algun sitio bonito,en algun sitio al que pudiera ir a hablar con ella, pero quien me entinde??.
Para mi niña Priscila